Botrytis: síntomas, causas y manejo en vides, frutales y hortalizas
La botrytis es una enfermedad fúngica causada por el hongo Botrytis cinerea que provoca pudrición blanda en flores, hojas y frutos de vides, frutales y hortalizas. Se manifiesta como un moho de color gris que cubre los tejidos afectados y avanza rápidamente en condiciones de humedad alta, generando pérdidas económicas relevantes en cultivos de exportación.
En Chile, la botrytis es la principal enfermedad de la uva de mesa y afecta arándanos, frutillas, tomates y otras hortalizas. Según el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), organismo estatal de investigación agrícola, la enfermedad se favorece con humedad relativa superior al 95% y temperaturas entre 18 y 25 grados Celsius alrededor de los racimos.
¿Qué es la botrytis y por qué se llama moho gris?
La botrytis se llama moho gris por el color de las esporas que produce en los conidióforos, visibles a simple vista como un polvillo grisáceo sobre los tejidos infectados. Corresponde a la fase asexual del hongo Botryotinia fuckeliana, aunque en el campo se identifica casi siempre por su forma anamórfica, Botrytis cinerea.
El hongo puede sobrevivir largos periodos como esclerocios en sarmientos, peciolos y en el suelo, según describe INIA en su ficha técnica sobre moho gris. Estas estructuras resistentes permanecen inactivas hasta que la humedad y la temperatura vuelven a ser favorables, lo que explica la persistencia de la enfermedad temporada tras temporada.
Síntomas de botrytis en flores, hojas y frutos
Los síntomas de botrytis varían según el órgano afectado, pero siempre incluyen manchas húmedas que evolucionan hacia pudrición y esporulación gris. En flores provoca marchitez y caída, en hojas genera lesiones necróticas y en frutos produce pudrición blanda con desarrollo posterior del característico moho grisáceo.
Para identificar la enfermedad a tiempo, conviene revisar estos signos según la parte de la planta:
Flores: marchitamiento, coloración parda y adherencia de restos florales al raquis, lo que favorece nuevas infecciones.
Hojas: manchas pardas de bordes difusos que se necrosan y pueden cubrirse de esporulación gris en clima húmedo.
Frutos: pudrición blanda y acuosa, piel suelta, formación de nidos de bayas contaminadas y deshidratación con apariencia de pasas.
Condiciones climáticas y de manejo que favorecen la botrytis
La botrytis avanza cuando la humedad ambiental es alta y el follaje permanece húmedo por periodos prolongados, situación común en primaveras lluviosas o huertos con poca ventilación. El riego por aspersión, el sombreamiento excesivo y la fertilización nitrogenada desmedida también aumentan la susceptibilidad de los tejidos al ataque del hongo.
Entre los factores de manejo que incrementan el riesgo de botrytis, destacan los siguientes:
Alta densidad de plantación que limita la circulación de aire entre racimos y follaje.
Exceso de fertilización nitrogenada, que produce tejidos más suculentos y susceptibles.
Heridas causadas por plagas, granizo o labores de manejo que facilitan la penetración del hongo.
Restos de flores o material vegetal en descomposición que actúan como fuente de inóculo.
Manejo preventivo y químico de la botrytis en cultivos
El manejo de botrytis combina prácticas culturales preventivas con aplicaciones químicas oportunas en los estados fenológicos más críticos. La prevención reduce el inóculo disponible en el cultivo, mientras que los fungicidas actúan en floración, pinta, precosecha y cosecha, momentos donde el riesgo de infección es más alto.
El manejo cultural es la base de cualquier programa de control y debe aplicarse durante toda la temporada:
Deshoje y podas en verde para mejorar la ventilación y reducir la humedad dentro del follaje.
Raleo de racimos y eliminación de bayas o flores enfermas para disminuir la fuente de inóculo.
Manejo equilibrado del riego y la fertilización nitrogenada para evitar tejidos suculentos susceptibles.
Remoción de restos vegetales y frutos momificados que puedan albergar el hongo entre temporadas.
El control químico requiere rotar fungicidas de distintos grupos para evitar el desarrollo de resistencia, un riesgo alto en botrytis por su reproducción constante. SWITCH® 62.5 WG combina dos ingredientes activos con acción preventiva y curativa, mientras SCORE® 250 EC aporta control complementario en vides y berries junto a otras enfermedades relevantes.
Proteger sus cultivos de la botrytis exige monitoreo constante y un programa de manejo que combine prevención y rotación de fungicidas. Consulte con un distribuidor autorizado Syngenta para definir la estrategia adecuada a su cultivo y revise las alternativas de manejo de resistencia a botritis disponibles.
Preguntas frecuentes sobre botrytis
¿La botrytis afecta igual a la vid que a las hortalizas?
La botrytis afecta de forma distinta a la vid y a las hortalizas: en la vid ataca racimos y bayas cercanas a cosecha, mientras en hortalizas como lechuga o tomate se inicia en tejidos senescentes cercanos al suelo. En ambos casos, la alta humedad relativa acelera el avance de la enfermedad hacia tallos y hojas.
¿Se puede confundir la botrytis con otra enfermedad fúngica?
La botrytis puede confundirse con podredumbres causadas por Penicillium o Rhizopus, que también generan pudrición blanda en frutos. La diferencia clave es el color del moho: la botrytis produce esporulación gris aterciopelada, mientras esos hongos generan tonos verdosos, negros o crecimiento algodonoso.
¿En qué momento del ciclo del cultivo hay más riesgo de infección?
El mayor riesgo de botrytis ocurre en floración, cuando las flores marchitas quedan adheridas y sirven de puente de infección, y en pinta o precosecha, cuando aumenta la concentración de azúcares en frutos. Las infecciones latentes de estas etapas suelen expresarse recién durante el almacenamiento poscosecha.
¿La lluvia y el riego influyen en la aparición de botrytis?
La lluvia y el riego influyen directamente en la aparición de botrytis, ya que dispersan las conidias y mantienen humedad libre sobre los tejidos, lo que favorece la germinación del hongo. El riego por aspersión genera un efecto similar, por lo que conviene privilegiar riego localizado en cultivos susceptibles.